martes, 28 de abril de 2009

en el baúl de los recuerdos

Echo la vista atrás y me doy cuenta de que casi cincuenta tacos (de años, no de palabrotas) dan para mucho y eso que parece que la vida se pasa casi sin hacer nada. Entre las cosas que veo que he hecho, también he tenido una fase en la que escribía poesías, si es que se pueden llamar así, pues cualquiera que entienda dirá que no tienen ni mucha dificultad ni mucho mérito.
Pero a mí me gustaban. ¡Qué leñes! A mí me gustan. Y como me gustan y son mías y el blog también, pues aquí os pongo una que he encontrado y que escribí hace la friolera de treinta años y que creo que encaja con el espíritu “positivo” del blog. Espero que os guste y si no, pues qué le vamos a hacer.

Cuando intentaba dormir
me he parado a pensar
que no me falta de nada
¿de qué me puedo quejar?


Tengo una buena familia,
una buena educación,
tengo unos buenos amigos
y buena reputación.


También tengo mis problemas,
pero me gusta tenerlos;
sin ellos me aburriría
aunque me cueste creerlo.

Tengo también mis defectos
(de ello me he dado cuenta)
mas también tengo virtudes
que contrarrestan la cuenta

Hago también lo que quiero
(no siempre, naturalmente)
y a veces lo que no quiero
(pues hay que ser consecuente).

Tengo una forma de ser
y no quisiera cambiarla;
una forma de pensar,
de actuar y de gozarla.

Soy casi un hombre feliz,
aunque parezca chorrada.
Serlo del todo es difícil,
pero hay más que el “todo o nada”

Pues si pensándolo bien
me estoy quejando de vicio.
E igual que yo, muchos otros.
Lo digo desde mi sitio.


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domingo, 26 de abril de 2009

acudir a la cita

En algunas ocasiones, los pacientes llaman por teléfono para anular la cita o se la saltan olímpicamente.
La excusa que esgrimen suele ser generalmente: “no voy a ir esta semana porque he hecho muy mal la dieta y me he pasado un montón. Voy a intentar hacerlo bien esta semana e iré la próxima”.
Sinceramente, no entiendo esta actitud y así se lo hago saber.
Precisamente, estas personas han acudido a la consulta buscando un apoyo, una ayuda de un profesional y no un reconocimiento a lo bien que lo hacen.
Por tanto, entendería mucho mejor que me dijeran: “mire, doctor, esta semana no voy a ir a consulta porque he hecho la dieta muy bien y me encuentro estupendamente y como de momento va todo sobre ruedas, no me supone ningún problema saltarme una consulta”.
Por eso, creo que cuando más necesario se hace acudir a consulta es cuando más desorientados nos encontramos, cuando más estamos cayendo en la tentación y cuando más vulnerables somos. Además, corremos el peligro de seguir sin hacer bien las cosas y, por un equivocado sentimiento de vergüenza, dejar de acudir a las consultas sucesivas y, paulatinamente, abandonar ese tratamiento de autocontrol dirigido que tanto nos había costado asumir e intentar poner en práctica.
Después de tantos años de profesión y de tantas consultas con personas con el mismo problema, cada vez estoy más convencido que una parte importantísima del tratamiento, y en la que se basa gran parte de su éxito, es el contacto continuado entre la persona que quiere adelgazar y el profesional que está dirigiendo su tratamiento. Es por eso que me gusta, siempre que sea posible, ver a cada paciente cada semana mientras dure el tratamiento. Y digo que siempre que sea posible, porque hay muchas ocasiones en que, por distintos motivos, no se puede seguir esta pauta, pero está comprobado que cuanto más continuada y fluida es esta relación médico-paciente, más fuerte es el compromiso que esa persona adquiere, no ya con el terapeuta, sino consigo misma. Y eso se refleja en los resultados



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viernes, 24 de abril de 2009

no te tomes la vida tan en serio

Os podrá parecer raro, pero siendo médico, una de las cosas que hice en su momento porque me llamaba mucho la atención y me picaba la curiosidad, ha sido un curso de iniciación al Reiki.
No sé si os interesa, pero Reiki es una palabra japonesa que significa energía vital universal y actualmente se está utilizando para identificar un sistema de sanación por imposición de manos. Rei significa universal y se refiere a la parte espiritual, a la energía que rodea todos los lugares y está en todas las cosas. Ki es la energía vital individual que rodea nuestros cuerpos manteniéndolos vivos y que está presente en todos los organismos vivos. El Reiki es un proceso de encuentro de estas dos energías.

Existen cinco principios del Reiki. A occidente han llegado varias versiones pero en esencia son:
-solo por hoy, no te preocupes.
-solo por hoy, no te irrites.
-solo por hoy, vive honestamente.
-solo por hoy, demuestra gratitud por todo lo que te rodea.
-solo por hoy honra a tus padres, maestros y ancianos.
No sé a vosotros, pero a mi este mensaje me mola. Tanto es así, que tengo colgados estos principios en uno de los despachos donde paso consulta e intento (al menos eso, lo intento) ponerlos en práctica a diario. Lo cierto es que no difieren mucho de lo que me enseñaron de pequeño en casa, en el colegio y en la catequesis.
Por otra parte, en su día cayó en mis manos un escrito que decía “cómo mantener el buen humor” y para ello daba 10 consejos que son:
-No te preocupes. De las actividades humanas, es la menos productiva.
-Que no te venza el miedo. La mayor parte de las cosas a las que tememos casi nunca suceden.
-No guardes rencor. Es una de las cargas más pesadas de la vida.
-Enfrenta cada problema según llega. De todas formas solo puedes manejarlos uno a uno.
-No te lleves los problemas a la cama. Son malos compañeros de sueño.
-No tomes prestados los problemas de los demás. Ellos pueden manejarlos mejor que tú.
-No revivas el ayer. Ya se ha ido para siempre. Concéntrate en lo que está pasando en tu vida y sé feliz ahora.
-Sé un buen oyente. Sólo cuando escuchas obtienes ideas diferentes a las que tienes.
-No te dejes vencer por la frustración. La autocompasión solo interfiere con las acciones positivas.
-Cuenta tus bendiciones. Pero no te olvides de las pequeñas. Muchas bendiciones pequeñas hacen una grande.
Y otra frase que, con buen humor, resume un poco todo esto:
No te tomes la vida tan en serio. Al final no saldrás vivo de ella.

domingo, 19 de abril de 2009

fuerza de voluntad

Ayer fui al circo y disfruté como un chiquillo.
Es curioso como cambian las cosas con los años. Fuimos toda la familia… adulta. Contratamos un microbus y nos fuimos a Bilbao todos los hermanos y cuñados, los hijos mayores que quisieron venir y en vez de llevar a los peques, nos llevamos a los abuelos.
Estuvimos viendo el espectáculo “Varekai” del Circo del Sol. Alucinante. Una gozada. Se le puede recomendar a cualquiera. Al final te duelen las manos de aplaudir, los mofletes de sonreir y los párpados de tener los ojos abiertos como platos.
Es sorprendente el montaje, la plasticidad y la complejidad de los números circenses.
Te quedas atónito con, no solo la elasticidad de los artistas, sino también el equilibrio y sobre todo la fuerza que exigen muchos ejercicios aunque no lo parezca.
Y precisamente eso es lo que más me llamó la atención, no ya lo que hacen sino que parece que lo hacen sin ningún esfuerzo, con toda la naturalidad del mundo. Y eso no se consigue de la noche a la mañana ¡qué va!
Es indudable que son personas que tienen unas facultades físicas innatas impresionantes, pero más indudable todavía es que esas facultades las han trabajado y entrenado mucho. Qué digo mucho ¡muchísimo!
Y digo yo, es eso…

¿FUERZA DE VOLUNTAD?

En muchas ocasiones, mis pacientes me dicen que pensaban que no tenían fuerza de voluntad y que se están sorprendiendo a sí mismos con lo bien que están consiguiendo llevar su dieta de adelgazamiento.
Por otra parte, otros muchos se quejan de que tienen muy poca fuerza de voluntad y que por ese motivo sucumben con facilidad a las tentaciones y rompen la dieta con demasiada frecuencia.
Es curioso que aunque unos y otros digan que no tienen fuerza de voluntad, unos hacen bien las cosas y otros no lo consiguen.
Yo tengo mi propia teoría al respecto y así se lo intento explicar.
Mi opinión es que hacer o no hacer bien la dieta no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad. La cuestión es plantearse unos objetivos claros y poner los medios necesarios para conseguir esos objetivos.
Para mí, fuerza de voluntad es hacer las cosas por narices aunque no nos apetezca nada hacerlas. Fuerza de voluntad es, por ejemplo, levantarse por la mañana para ir a trabajar (de no ser que seas adicto al trabajo, adicción que por otro lado, no logro entender, lo mire por donde lo mire) o, en el caso que nos ocupa, hacer dieta por obligación o por presiones (de ahí lo importante que es, como decía al principio del blog, “querer” adelgazar).
Sin embargo, cuando una persona tiene claros sus objetivos (lo que quiere conseguir), pondrá todos los medios a su alcance y no reparará en esfuerzos (voluntarios, con actitud mental positiva) para conseguir esos objetivos. Si, por ejemplo, queremos aprobar un examen, tendremos que estudiar (o preparar chuletas, o dar el cambiazo o copiar al compañero...) para conseguir aprobarlo, pues simplemente comprando los libros y acudiendo al examen, será muy difícil, por no decir imposible, lograr ese objetivo.

Pues bien, si conseguir adelgazar es nuestro objetivo (no nuestro sueño), tendremos que buscar los medios para conseguir alcanzarlo (buscar la ayuda de un buen profesional, intentar seguir lo más fielmente posible sus indicaciones o decir “no” de vez en cuando sin sentirnos mal por ello...)


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miércoles, 15 de abril de 2009

intentaré contestar

Esto de internet es la pera...
Alucino cuando veo que en menos de 2 semanas hay visitas desde Venezuela o del Reino Unido, donde, que yo sepa, no tengo conocidos a los que haya comunicado la publicación del blog, lo que quiere decir que la gente navega hasta por los cibermares más insospechados.
Solo quería deciros que intentaré contestar todos los comentarios que vayáis haciendo con otro comentario a renglón seguido del vuestro. A lo mejor (bueno, casi seguro) no inmediatamente después de que escribáis, que tampoco soy un viciado de esto ni estoy todo el día conectado, pero de verdad que lo intentaré.

Hasta ahora, creo que lo he hecho.
Al fin y al cabo, amor con amor se paga

martes, 14 de abril de 2009

un largo viaje

Pues parece que le estoy cogiendo gustillo a esto de escribir. A ver si me dura. Espero que sí.
Las dos últimas entradas no tienen nada que ver con el libro... O sí.
Quiero decir que no son capítulos del libro, pero ya os había comentado que también iría intercalando cosillas que se me fueran ocurriendo, siempre desde el mismo punto de vista que intento transmitir.
El tema de las canciones sigue en pie y espero que poco a poco vayáis añadiendo temas a la lista.
Bueno, dejo un momento de lado mis elucubraciones mentales y vuelvo al que se supone que iba a ser el hilo conductor del blog. Espero que este (el blog) sea también...

UN LARGO VIAJE

Un tratamiento para controlar el peso es como un viaje, pero no un viaje cualquiera, sino un largo viaje.
Tenemos que tener en cuenta que no es cuestión de caminar un día, ni una semana, ni tan siquiera un mes. Es más, no tenemos que dejar de caminar, ya que una vez que hayamos perdido el peso que nos sobraba, deberemos seguir caminando para mantener el resultado obtenido.
Como en todo viaje, hemos de ir cumpliendo etapas y como en todo viaje en etapas, unas nos costarán más esfuerzo o más tiempo y otras, en cambio, menos. Pero todas las tenemos que acabar.
Siguiendo con el símil de los viajes, una forma de explicar a mis pacientes cómo se tienen que plantear el seguir una dieta es la siguiente :
Seguir una dieta es como ir avanzando por un camino que lleva una dirección determinada. Podemos pararnos a descansar o a contemplar el paisaje, pero seguimos en el camino y después de la parada continuamos en la misma dirección. Podemos salirnos del camino (saltarnos la dieta) para coger setas o flores o para aliviar nuestras necesidades fisiológicas y eso no detiene nuestro viaje (acaso lo retrasa) si después volvemos al camino y seguimos nuestra dirección.
El problema surge cuando nos liamos con las setas o el paisaje, nos perdemos en el bosque y no sabemos o no podemos volver al camino (es decir, abandonamos la dieta). Precisamente aquí es donde comprobamos la utilidad de un guía que nos acompañe y dirija nuestra marcha y en el camino del adelgazamiento, qué mejor guía que un médico o dietista.

¡Ah! Y Felices Pascuas

domingo, 12 de abril de 2009

¿somos lo que somos?

Siempre se ha dicho que
SOMOS LO QUE COMEMOS,
ya que no deja de ser cierto que nuestra salud depende en gran medida de nuestra alimentación.
Por otra parte, ya hace algunos años, Aristóteles decía que
SOMOS LO QUE HACEMOS.

Por tanto la excelencia no es un acto, sino un hábito”.
Así es. Los gestos, las expresiones, la mímica, nos presentan ante los demás. Si procuramos mostrarle al mundo un rostro sonriente, una postura relajada, una expresión amable, sin duda nos sentiremos más felices y el mundo nos devolverá también una sonrisa.
Pero además, cada vez estoy más convencido de que también
SOMOS LO QUE PENSAMOS.
Dicen que la cara es el espejo del alma. Hasta las arrugas de expresión del rostro reflejan nuestras alegrías, tristezas, duelos… nuestro estrés se refleja en nuestro semblante. En él puede leerse todo.
De una manera o de otra, nuestra vida es el reflejo de nuestros pensamientos. Nuestro mundo interior acaba configurando nuestro mundo exterior. Por eso es importante que intentemos seleccionar nuestros pensamientos y que elijamos ser amables, generosos, alegres… es decir, positivos. Nuestros pensamientos negativos nos hacen tanto daño como la mala alimentación, la falta de sueño o los malos hábitos.
Y todo se puede entrenar. Ya sabemos que la repetición es aburrida, pero puede tener resultados asombrosos. A base de repetir un gesto o un pensamiento, este arraiga cada vez más en nuestro interior y acaba por expresar una realidad. Buena o mala, pero realidad al fin.
Y realidad es que nuestra belleza, lo que transmitimos, depende en gran medida de la genética, no cabe duda, pero también de la dietética y del optimismo. Y al final, según mezclemos los ingredientes,
SOMOS LO QUE SOMOS
¿Hacemos la prueba?

martes, 7 de abril de 2009

el poder de las palabras

O como dicen los ingleses “de pagüer of de guords”
No sé si habéis oído hablar de la programación neurolingüística o PNL. La definición formal de PNL dice que es “el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva”. Vaya parrafada ¿no?
Más o menos creo que se refiere a como el lenguaje hace que nos influyamos unos a otros y a nosotros mismos (lingüística), a como la mente y el cuerpo están vinculados a través del sistema nervioso (neuro) y a como actuamos para conseguir nuestros objetivos a través de secuencias repetidas de pensamiento y conducta (programación). Podríamos decir que es un conjunto de ideas y una forma de pensar que podemos utilizar para conseguir lo que deseamos.
Bueno, pues no tengo muy claro que esto tenga que ver con lo que os voy a contar, pero me ha parecido interesante. El caso es que hace unos días me levanté “con el pie cambiado”. Vamos, que no era mi mejor día precisamente. Por cuestiones de trabajo, un día a la semana tengo que desplazarme a pasar consulta a unos 50 kms de donde vivo y suelo viajar con la radio puesta y cuando no sintoniza bien las emisoras, pongo un CD y el otro día puse uno un tanto “flamenquito” que me había grabado mi mujer. Lo llevo en “random play” pero como a mi me gusta más el castellano, español o riojano (de hecho, nuestro idioma nació en La Rioja ¿verdad?), diré que lo llevo en elección aleatoria de la canción, que suena mejor y lo entendemos todos. En fin, al grano, que me voy por las ramas con facilidad. Pues bien, comenzó a sonar una canción de “El arrebato” que me llamó la atención más por la letra que por la música. La puse otra vez desde el principio y la escuché detenidamente… y me encantó el mensaje. Tanto es así que programé el reproductor en repetición automática de la canción, subí el volumen a tope y vine cantando a todo grito durante más de 40 Kms…la misma canción. Diréis que estoy un tanto loco, pero cuando bajé del coche, aunque me zumbaban los oídos, había conseguido animarme y llegué a casa con una sonrisa de oreja a oreja.
La canción se titula “hoy todo va a salirme bien” y si la queréis oír, os pongo abajo un enlace.
Espero que os guste y que os sirva si tenéis un mal día.
Yo he decidido prepararme un disco “positivo”. De momento he elegido esta canción, y además “hoy puede ser un gran día” de Serrat, “es preferible reír que llorar” de Peret y “despierta” de Chambao. Si conocéis canciones con mensaje positivo, me las pasáis, porfa
Que tengáis buen día.

sábado, 4 de abril de 2009

Primer contacto.

Todavía, y creo que será durante bastante tiempo, me estoy pegando con esto del blog. Ayer intenté poner el mapa de visitas (se lo he copiado a mi amigo Angel) y casi me da un "perrenque". Y eso que dicen que está tirado. Menos mal que por aquí estaba mi hijo, me quitó el ratón de las manos y se puso a hacer "magia", porque yo no daba abasto para seguir lo que estaba haciendo.
Bueno, de algo tenía que servir el pagarle una academia de informática ¿no?
Me ha dicho que tenemos que cambiar la plantilla, que esta no le mola... en fin, poco a poco. Mientras tanto, yo voy a seguir con mi idea de avanzar poco a poco por los capítulos del libro, a ver si el personal se va animando a ir comentándolos... Vamos a ello, oye.

PRIMER CONTACTO

Habitualmente, el primer día que un paciente acude a mi consulta y después de presentarme como hacen las personas bien educadas, suelo entablar el siguiente diálogo:
- Usted dirá ¿en qué puedo ayudarle?
- Ya ve, doctor, vengo porque quiero adelgazar (suelen contestar)
- Estupendo. Ha dicho la palabra mágica ¿sabe cual es?
- ¿Adelgazar?
- No.
- ¿Vengo?
- Tampoco
- Pues, entonces, tiene que ser “quiero”
Efectivamente, “querer” es lo más importante y el primer paso para adelgazar o, al menos, para intentarlo con posibilidades de éxito.
Parece obvio, pero no es lo mismo querer estar más delgado que querer adelgazar. De hecho, a casi todos nosotros nos gustaría estar más delgados (incluyendo a muchas personas delgadas), pero no todos estamos dispuestos a hacer lo que tenemos que hacer para conseguir estar más delgados.
Por tanto, lo primero que una persona tiene que tener muy claro para comenzar un tratamiento para adelgazar, es que si ella no quiere, por mucho que se empeñen los demás, por muchas visitas a consulta que haga y por muchas dietas que le den escritas en un papel, nunca va a conseguir sus objetivos.
Ningún médico, dietista, curandero o charlatán dispone de la varita mágica que le haga adelgazar aunque usted no quiera. La única varita mágica está en sus manos y es el “querer” adelgazar. Tanto es así, que solo tomando esa decisión ya tiene recorrida una buena parte del camino,
El primer paso ya está dado. Si consigue adelgazar el mérito será suyo.

jueves, 2 de abril de 2009

Me presento

Hola. Mis amigos me llaman Jose. Soy médico. Y también soy dietista.
A lo largo de mi vida profesional he tenido la oportunidad de conocer a muchas y muy diversas personas de las que he aprendido mucho y a las que he intentado transmitir mis conocimientos y mis experiencias, lo que me animó a lanzarme a la aventura de escribir un libro al que titulé "ADELGAZAR EN POSITIVO.Manual de primeros auxilios para dietas de adelgazamiento" y que, lejos de lo que pueda parecer, no es un libro de dietas. De hecho, no hay ni una sola dieta en todo el libro. Es un libro que creo que podríamos catalogar “de autoayuda”.
En él he intentado plasmar experiencias propias y ajenas recogidas durante los ya más de 20 años que llevo dedicándome a intentar ayudar a perder peso a personas a las que le sobra. Está escrito en un lenguaje claro (para todos los públicos), huyendo de tecnicismos y contiene anécdotas, chascarrillos y pensamientos en voz alta, todo ello aderezado con una pizca de buen humor y con la intención de que su lectura ayude a desdramatizar la dieta.
Es más, yo diría, o al menos eso me gustaría pensar, que en cierto modo los consejos que se pueden encontrar en el libro reflejan una filosofía de vida que es extrapolable a muchos otros aspectos de nuestra vida, y no son solo aplicables a las dietas de adelgazamiento. Una filosofía de vida que incluye el enfrentarse a los problemas con una actitud lo más positiva posible e intentando no perder la sonrisa ni el buen humor.
Siguiendo con esta intención e intentándome subir al carro de las nuevas tecnologías y teniendo muy claro que en esto de la informática soy casi un analfabeto funcional, me he lanzado a publicar este blog (se escribe así ¿no?).
La primera idea es tomar como hilo conductor los capítulos del libro e ir intercalándolos con cosas que se me vayan ocurriendo, pero intentando verlo todo desde un punto de vista lo más positivo posible.
Las ideas que aquí podeis encontrar, unas veces en forma de consejos, otras de comentarios, de interrogantes o, por qué no, de dudas, son solo impresiones generales con las que se puede o no estar de acuerdo, pero que, y podeis creerme, están escritas con la mejor de las intenciones.
Desde aquí animo a quien se atreva a ir leyendo lo que vaya escribiendo a que deje sus comentarios y/o/u críticas. Lo agradeceré muchísimo.