lunes, 24 de agosto de 2009

don Óptimo y don Pésimo

¿Sabéis aquel que dice que...? eran dos hermanos, uno muy, muy optimista y el otro exageradamente pesimista. Llegó navidad y escribieron la carta a los Reyes Magos. El pesimista pidió un coche teledirigido y el optimista un caballo.
Sus padres quisieron darles una lección a cada uno para ver si cambiaban un poco su actitud y al hijo pesimista le compraron el mejor coche teledirigido que había en el mercado y al optimista le metieron en una caja de regalo una enorme boñiga de caballo.
La víspera de Reyes la pasaron como de costumbre. El optimista imaginando como sería su caballo y lo que iba a disfrutar montándolo y el pesimista pensando que seguro que los Reyes no le iban a traer el regalo que había pedido porque igual no se había portado bien y por otros mil motivos más.
La mañana de Reyes, se levantaron y abrieron sus regalos y...
El pesimista: ¡Jo! Es un coche demasiado bueno... seguro que se me rompe o me lo quitan y no puedo disfrutar de él.
El optimista: ¡Halaaaa! ¡mira, papá! ¡qué pedazo de caballo me han traído los Reyes! ¡mira como caga!

Este chiste me ha traído a la memoria a un par de personajes de cómic de los años sesenta y setenta que aparecían en la revista (tebeos les llamábamos) Tiovivo.
Entre la multitud de personajes que inventó, el malogrado dibujante de cómics Escobar creó la figura de don Óptimo, un tipo bajito, regordete y con un pequeño bigotito que solía vestir con colores vivos y un sombrero a juego. Era una persona alegre, jovial y vitalista a quien parecía que la suerte siempre acompañaba y que siempre veía el lado amable de la vida.
Le acompañaba en sus aventuras su amigo don Pésimo, alto, con larga nariz sobre su bigote y con aspecto siembre gris, tristón y taciturno y muy a menudo de mal humor. Era lo que podríamos llamar un “cenizo”.
La aventura que les sucedía en cada historieta era la misma para ambos, pero cada uno la veía y la disfrutaba o padecía de una forma distinta, pero parecía que a uno solo le pasaban cosas buenas y al otro en cambio, solo desastres.
Y si no recuerdo mal, casi todas las historietas terminaban con don Óptimo diciendo

aquello de… “No hay mal que por bien no venga”

sábado, 15 de agosto de 2009

gestión del tiempo

Hace ya unos cuantos años que escuché por primera vez esta historia. Luego la he visto correr por internet y por los correos electrónicos. Yo la he contado en multitud de ocasiones en más de un sitio. También en la consulta a alguno de mis pacientes.
No sé por qué hoy me ha venido otra vez a la memoria, me he dado cuenta de que encaja perfectamente con el espíritu positivo del blog y me ha parecido buena idea compartirla con vosotros. Espero que os guste.

Cuentan que en un curso sobre gestión del tiempo, el profesor, sin empezar a hablar, colocó una pecera de cristal sobre la mesa y la llenó de piedras grandes.
¿está llena la pecera? Preguntó.
Sí, contestaron los alumnos,
Entonces, sin decir ni pío, sacó una bolsa con piedras pequeñas y la fue echando en la pecera y agitando la misma, las piedras pequeñas fueron llenando los espacios que quedaban entre las piedras grandes.
Y ahora ¿está llena?
Los alumnos, que se habían dado cuenta del “truco”, exclamaron: no, todavía no.
Efectivamente, dijo el profesor. Echó gravilla en la pecera y volvió a preguntar. Luego hizo lo propio con arena y cuando los alumnos dudaban si ya estaba lleno el recipiente, el profesor sacó una jarra de agua y la fue vertiendo hasta que la pecera empezó a rebosar.
Bueno ¿qué hemos demostrado con esto? Preguntó.
El típico alumno pelota respondió enseguida: Que por muy llena que esté nuestra agenda, si nos esforzamos, aún podemos hacer que quepan más cosas.
No (dijo el profesor) Si esto es lo que habéis sacado en conclusión, no habéis entendido nada. Lo que realmente nos enseña esta lección es que si no colocamos primero las piedras grandes, nunca podremos colocarlas después.
¿Cuáles son las piedras grandes (las más importantes) en nuestra vida? ¿la familia? ¿los amigos? ¿la salud? ¿los sueños por cumplir? ¿el trabajo? ¿…?
Sean las que sean para cada uno, recordad: Ponedlas primero. El resto irá encontrando su lugar.


domingo, 9 de agosto de 2009

receta 12

Hoy he preparado un plato que llevaba tiempo detrás de él para hacerlo. Un




CARPACCIO DE GAMBAS


Entre dos hojas de film transparente de cocina colocamos bien juntitas unas colas de gambas peladas y a ser posible, sin el hilito negro que las recorre longitudinalmente. Con un rodillo o con el fondo de una cazuela, se aplastan hasta dejarlas convertidas en una lámina fina.
Luego se pasan a un plato o fuente plana. Yo lo hago retirando la lámina superior de plástico transparente. Luego coloco boca abajo el plato sobre las colas aplastadas y doy la vuelta a todo junto para después retirar la otra lámina de plástico, que ahora quedará arriba, con la ayuda de la punta de un cuchillo.
Rociamos el carpaccio con zumo de limón o de lima y dejamos que macere unas horas en el frigorífico. Retiramos el exceso de limón, espolvoreamos con pimienta molida y alguna hierba aromática picadita (yo he utilizado albahaca, perejil y cebollino de mi huerta de balcón, jeje). Pulverizamos con aceite de oliva virgen extra, dejamos reposar un rato para que se impregnen los aromas… y a degustar. De vicio. Y calorías, las justas.


Notas al margen:
Con el tema de los anisakis, siempre que vayamos a consumir pescado o marisco crudo, debemos congelarlo antes al menos 24 horas. Yo he usado gambas descongeladas.
Las cabezas de las gambas las he puesto a cocer junto a unas espinas de pescado que tenía guardadas en el congelador y he preparado un caldo de pescado que utilizaré para una sopa o para utilizar en vez de agua en alguna receta de pescado. Se puede congelar en bolsitas de las que se utilizan para hacer cubitos de hielo y usarlos como sustituto de las pastillas de caldo concentrado.
Este Carpaccio se pude hacer con colas de gambas, pero también de langostinos o de cigalitas con lo que podemos variar los matices de sabor.
Se puede comer tal cual (delicioso) o echarlo en una ensalada que quedará buenísima.

jueves, 6 de agosto de 2009

la historia de pepe (segunda parte)

Reflexioné en lo que Pepe me dijo...
Poco tiempo después, por cuestiones de residencia, perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella. Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados.
Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.
Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.
Me encontré con Pepe seis meses después del accidente, y cuando le pregunté como estaba, me respondió:
"Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:
“Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás.
Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".
"¿No sentiste miedo?“ le pregunté.
Pepe continuó: "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto." Supe entonces que debía tomar una decisión”.
"¿Qué hiciste?" pregunté.
Pepe me dijo: "Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y respirando profundo grité: - "Sí, a las balas" - Mientras reían, les dije: "estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud.
Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La ACTITUD, al final, lo es todo.


Segunda moraleja: Sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados y de lavida


domingo, 2 de agosto de 2009

la historia de pepe (parte 1)

Un amigo me envió hace tiempo un powerpoint con la historia de Pepe, una bonita historia sobre el optimismo que guardé en la carpeta donde guardo las tonterías que me gustan, lo mismo da que sean fotos chulas o divertidas, historias con moraleja, chistes, etc.


Hoy la he releído y la comparto con vosotros:

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser.
Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Había tenido varios destinos y varios de sus colaboradores le habían seguido en todos ellos.La razón de que le siguieran era por su actitud: era un motivador natural.
Si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.
Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunté:
No lo entiendo.... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo. ¿Cómo lo haces?...Pepe respondió:
Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: “Pepe, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor; escojo estar de buen humor". Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello".
Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.
Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.
Sí lo es, dijo Pepe. Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o de mal humor. En resumen, tú eliges cómo vivir la vida.

Moraleja: Al final la decisión de: Cómo eres, cómo te ves, cómo te sientes y cómo vives ¡ES TUYA!