domingo, 27 de junio de 2010

el hijo del dietistaaaa

Hoy no escribo.
Os dejo la grabación (la buena) de la canción que mi hijo me ha dedicado. La tenía escrita hace tiempo pero ha estado esperando a terminar (y aprobar) la selectividad para grabarla en condiciones. Y yo esperaba que la tuviera grabada para colgarla en el blog.
Aunque algunos ya la habéis escuchado, estad atentos a la letra (imagino que más de uno de mis pacientes se sentirá más identificado con el hijo que con el padre ¡qué le vamos a hacer!) y entenderéis lo que significa tener al enemigo en casa… Menos mal que al final lo intenta arreglar.
En fin, que esta semana y en clave de humor, os presento a Pato.
Ha nacido una estrella (y no es pasión de padre, jejeje)

domingo, 20 de junio de 2010

receta 26

La borraja es una verdura que es muy apreciada en La Rioja y Navarra.
Es un tanto incómoda de limpiar pero afortunadamente la tenemos en el mercado ya limpia, cocida al natural y embotada en frascos de cristal, lo que facilita poderla incorporar a nuestros menús. Ade más tiene muy poquitas calorías, lo que la hace idónea para dietas de adelgazamiento.
La forma más habitual de cocinarla es cocida con patata y zanahoria y luego rehogarla con un poco de aceite de oliva o apañarla con aceite crudo.
Aquí os dejo una forma distinta, sorprendente y deliciosa de preparar esta verdura:
BORRAJA CON ALMEJAS
Abrimos un bote de borraja, lo escurrimos y “le damos un agua” debajo del grifo para quitar el exceso de sal de la conserva (yo lo que hago es escurrir el bote, llenarlo otra vez de agua y volverlo a escurrir y repetir la operación 2 ó 3 veces. Luego, cuando la cocino, miro a ver si hay que ajustar de sal por si me he pasado lavándola).
En una sartén con un poquito de aceite pochamos un trozo de cebolla y un diente de ajo picaditos. Añadimos media cucharadita de pimentón y un chorro de vino blanco y cuando comience a hervir, las almejas (cuarto y mitad, más o menos) y esperamos a que se abran.
Entonces incorporamos la borraja escurrida, salteamos uno o dos minutos y salpimentamos si nos apetece.
Y ¡hala! ¡a comer!
Que aproveche

sábado, 12 de junio de 2010

hay quien come lo que quiere...

Hay algunas personas que protestan porque, según ellas, hay quien come lo que quiere y no engorda.
Cierto es que hay por ahí alguna “rara avis” que realmente come mucho y sin embargo se mantiene delgado. Estas son personas que tienen un metabolismo basal muy alto y que consumen mucha energía de una manera o de otra. Otras veces lo que ocurre es que hacen un gran consumo de calorías de una sola sentada y el resto del día lo pasan casi sin comer y la siguiente anécdota expresa muy bien lo que sucede en muchas ocasiones.
Una tarde de verano, al salir de la consulta, fui a buscar a mi hijo a la piscina, a donde había ido con su abuela. Allí se juntaba todas las tardes un corrillo de mujeres que habían hecho amistad. Cuando llegué, como no es extraño que ocurra, salió la conversación de las dietas y el control de peso. Recuerdo que había dos mujeres jóvenes, de aproximadamente la misma edad, y ambas profesoras del mismo colegio. Una de ellas estaba delgada y la otra más bien rellenita. Esta segunda se quejaba de que siempre tenía que tener mucho cuidado con lo que comía porque tenía una gran tendencia a coger peso. Sin embargo, la más delgada decía que afortunadamente ella no tenía ese problema, pues comía lo que le apetecía y no engordaba. Al cabo de un rato, se pusieron a merendar y les hice notar una curiosidad: La que siempre andaba cuidándose, sacó de la bolsa un bocadillo (pequeño, eso sí, pero bocadillo al fin y al cabo) mientras que la que comía lo que le apetecía, sacó una manzana (grande, pero manzana).
Seguramente si a la que comió el bocadillo le hubieran mandado comerse una manzana, le estarían haciendo una faena, mientras que la otra disfrutaría comiéndola.
Por eso, una de las cosas importantes que nos tenemos que plantear al hacer una dieta de adelgazamiento es que en lugar de penar por lo que nos gusta y no podemos (o mejor, no debemos) comer, hemos de disfrutar todo lo que podamos de los alimentos que nos gustan y sí podemos comer. Y, si nos damos cuenta, volvemos a comprobar que el hacer bien un tratamiento de adelgazamiento es más una cuestión de actitud que de fuerza de voluntad. Y nosotros podemos elegir y poner en práctica una actitud positiva o de rechazo. Cuesta lo mismo y es mucho más provechoso y agradable la primera.

sábado, 5 de junio de 2010

receta 25

Bueno, como lo prometido es deuda, aquí os dejo la receta que tenía intención de subir la semana pasada y que pospuse para hablar de la bonhomía.
AJOS TIERNOS CON BERBERECHOS
En una sartén con un poquito de aceite, echamos un trozo de puerro en rodajas finas y un trozo de cebolleta picadita. Rehogamos un poco y añadimos un buen manojo de ajetes cortados en rodajitas. Salpimentamos y dejamos que se vayan haciendo. Cuando están bien pochaditos, añadimos los berberechos de una lata bien escurridos y acabamos de rehogar todo junto.
Si queréis, podéis añadir parte del agua de los berberechos cuando se están haciendo los ajetes para potenciar el sabor “a mar” y luego ajustar de sal. También podéis prescindir del puerro y de la cebolla y hacer el plato todavía más sencillo y no por eso peor. Ya sabéis, cuestión de gustos y de imaginación.
Un plato rico y sorprendente, tanto si lo comemos tal cual como si le cascamos un huevo y hacemos un revuelto.
Probadlo y me contáis.