viernes, 23 de diciembre de 2011

feliz navidad

La Navidad es una ocasión propicia para buscar los mejores sentimientos del corazón y enviarlos a las personas queridas.
Es tiempo de compartir en familia y con los que más queremos la alegría de la llegada de un espíritu que renueva nuestros corazones. Es tiempo de festejar, de dar sin esperar a cambio, de crecer, de ser solidarios, de saber ser amigo, de adornar tu vida con los mejores valores. Valorar la paz y la generosidad es comprender el verdadero significado de la Navidad porque en realidad, la Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de ánimo que puede (que debe) durar todo el año.
Con todo mi cariño y un fuerte abrazo os deseo que la magia de la Navidad os ilumine y os ayude a conseguir vuestros sueños y que podáis disfrutarla en un ambiente de felicidad, armonía, salud, alegría y rodeados de mucho amor.

domingo, 18 de diciembre de 2011

un día de estos

Esta mañana he escuchado la canción “La mala costumbre” de Pastora Soler (la tenéis al final de este post).
Esta tarde he visto una película mejicana que me ha encantado y que os recomiendo que la veáis si tenéis ocasión. Se titula “el estudiante” y no pienso contaros de qué va para que si la veis no lo hagáis condicionados.
Tanto la canción como la película me han recordado un texto que leí hace tiempo y que más o menos (en este caso, parecido sí es lo mismo) dice algo así:

Nunca guardes ni dejes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.
Entiende que la vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir.
Pasa más tiempo con tu familia y amigos.
Disfruta más y limpia menos, siéntate en la terraza y admira el panorama sin prestar atención a los hierbajos del jardín.
No guardes nada sin estrenar. Usa tu mejor vajilla. Ponte el traje nuevo para ir al supermercado si te apetece. Usa tu mejor colonia todas las veces que te apetezca.
Elimina de tu vocabulario las frases “algún día…” y “uno de estos días…”
Piensa en esas pequeñas cosas no hechas que no dejarías para más adelante si supieras que tienes las horas contadas. En los amigos que dejarías de ver porque los verías “uno de estos días”. En las cartas o e-mails que dejarías de escribir porque lo harías “algún día”…
Piensa en que ya no podrás decir a tu pareja, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos cuánto les quieres. En que ya no podrás pedir disculpas…
Intenta no guardar nada que pueda añadir risa y alegría a tu vida y a las de los que te rodean...
Éste es un día especial. Cada día, cada hora, cada minuto es especial.
Si merece la pena hacerlo ahora... ¿por qué esperar?



martes, 6 de diciembre de 2011

perseverancia

Hacía tiempo que no incluía en el blog ningún bonito palabro y hoy, dedicado a él/ella ya sabe quién, quiero hablar de la perseverancia.
Perseverancia, según nuestro amigo el DRAE, significa: acción y efecto de perseverar. Y perseverar: mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión.
La perseverancia es una cualidad común a las personas que, lejos de amilanarse ante las dificultades o la adversidad, redoblan sus esfuerzos para conseguir los objetivos que se han fijado.
Muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
Quizás por esa misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente la tarea justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es necesario entender que solo consiguen sus objetivos aquellos que luchan de forma perseverante y saben esperar el momento adecuado, a pesar de que en muchas ocasiones nos encontraremos en situaciones en las que nos parecerá que nada avanza, que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
Quienes no se dan por vencidos, van creando gradualmente los hábitos y el temple que les permitirá obtener el éxito cuando éste, al fin, se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías como la ansiedad y el estrés, pero… ¿para qué?

Os voy a contar una historia:
Sucede algo muy curioso con el bambú que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, hasta tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Acaso creéis que tardó solo seis semanas en crecer? No. Lo cierto es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener al cabo de siete años y convertirse en la planta con el crecimiento más rápido que existe en todo el reino vegetal. Entonces se hace tan poderoso que aunque lo cortes varias veces seguirá creciendo hasta los 30 metros en un solo  mes. Sus siete años de preparar sus raíces le dan la fuerza para ello. Su vida está en su raíz y aunque cortes el tallo, este seguirá creciendo.
Su sabiduría al prepararse apropiadamente le predestina para el éxito. 


Y a nosotros nos ocurre lo mismo.
En esos momentos de bajón que todos tenemos, debemos recordar el ciclo de maduración del bambú y aceptar que, mientras no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado que esperamos, está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo,  madurando.
Si creemos en lo que hacemos y nos armamos de paciencia para sortear los obstáculos que se nos presentan en el camino, si no perdemos de vista nuestras metas y luchamos contra el cansancio o el desánimo, sentiremos una incomparable satisfacción cuando tengamos ante nosotros el fruto de nuestro esfuerzo.
Tiempo… como nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este agitado mundo en que vivimos. Por eso, os propongo aprender del bambú y tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá solo estés echando raíces…



lunes, 28 de noviembre de 2011

receta 35

Hace ya demasiado tiempo que no os dejo ninguna receta nueva y creo que ya va siendo hora. Como siempre, sigo con mi filosofía de que para comer bien y sin cargar de calorías nuestra dieta diaria, no es necesario ni ser un gran chef ni perder mucho tiempo en la cocina.
Una buena dieta no tiene que estar reñida con el placer de comer y, con un poquito de imaginación y buena voluntad, se puede ir un poquito más lejos del “lechuga y pechuga” que siempre se asocia a una dieta baja en calorías.
Para el plato que os propongo esta vez, utilizaremos solomillo de cerdo, que es una pieza muy magra que no aporta más de 150-160 calorías por cada 100 gramos, y setas, que andan aproximadamente por las 20-30 calorias por cada 100 gramos. Vamos allá.

SOLOMILLO DE CERDO CON SETAS.

Primero cortamos el solomillo en medallones y reservamos.
En una sartén cocinamos las setas con sal, una cucharadita (de las de café) de azúcar y un chorretón de vinagre y dejamos que evapore el agua que sueltan las setas. Podemos usar cualquier seta de temporada o las de cultivo o champiñones que encontraremos en cualquier mercado.
En un cazo ponemos a hervir uno o dos vasos de leche desnatada con los rabitos de las setas que previamente habríamos guardado o con un puñado de las mismas setas que estemos utilizando. Le añadimos sal y pimienta. Podemos aromatizarlo con alguna especia que nos apetezca (nuez moscada, orégano…). Cuando los rabitos y/o las setas estén cocidos, trituramos todo con la batidora.
En otra sartén con una gota de aceite y a fuego muy fuerte, sellamos  los medallones de solomillo por ambos lados de forma que queden dorados por fuera pero no hechos del todo por dentro y los incorporamos a la sartén de las setas.
Napamos los solomillos y las setas con la salsa que hemos preparado y damos un hervor para que liguen los sabores y se acaben de hacer los solomillos.
Y a chuparse los dedos sin perder la línea.

jueves, 17 de noviembre de 2011

tonto, pero no tanto

Muchos de los comportamientos que tenemos a diario se dirigen a comprender cómo somos vistos por los demás.
Tener una visión lo más precisa posible respecto a la manera en que nos perciben los demás es esencial, no sólo en nuestra vida privada, sino también en el ámbito laboral. 
Esto tiene implicaciones importantes, ya que tener mala percepción de los demás, o que la tengan de nosotros, puede dificultar sobremanera las relaciones personales o el trabajo en equipo.
Es preciso que uno mejore su autoconcepto. Cambiar la perspectiva que tenemos sobre nosotros mismos nos ayuda a predecir con más certeza lo que los demás piensan de nosotros.
Aunque lo que importa realmente no es lo que los demás piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo. Por consiguiente, podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos.

Se cuenta que en un pequeño pueblo, un grupo de personas se divertían a costa del tonto del lugar, un pobre infeliz que vivía de hacer pequeños recados.
Todos los días, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde le invitaban a un refresco y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 céntimos  y otra de menor tamaño, pero de 1 euro.
Él siempre escogía la más grande (y menos valiosa), lo que era motivo de grandes carcajadas para todos.
Un día, una persona de buen corazón que observaba al grupo reírse  del inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no se había dado cuenta de que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió:
- Claro que me he dado cuenta, no soy tan tonto. Ya sé que la grande vale menos, pero el día que escoja la otra, el jueguecito se acaba y ni voy a tomar mi refresco gratis ni voy a ganar más mi moneda.
Moraleja: El hombre verdaderamente inteligente es el que aparenta ser tonto, delante de un tonto que aparenta ser inteligente.


domingo, 9 de octubre de 2011

traje de sonrisas

Desde hace tiempo intento no tener ni un día malo. 
Vivo en mi burbuja donde no hay lugar para el enfado. 
Voy sonriendo por la vida y a veces la gente me mira pensando que estoy loco perdido.  
Ando dando palmas como un mono con platillos y no suelto pestes ni tomando fibra. 
Procuro que no haya chisme que me afecte o me deprima. Cada vez cuesta más que algo me moleste y no estoy triste porque a fin de cuentas, todo es un chiste.
Y si algo me quita el sueño, no hay problema, que un mal trago lo tiene cualquiera y un día tonto no es para tanto por muy largo que sea.
La vida es como un espejo. Te sonríe si la miras sonriendo. Y sonreír es gratis. Y sano. Y agradable. Y fácil. Las pequeñas alegrías ni se alquilan ni se venden. 
Vivo el día a día y no el mañana de ayer y si tengo algo que hacer, alguien que me ama y a quien amar, el resto de las cosas pueden esperar.


viernes, 7 de octubre de 2011

elegir las palabras

En un país muy lejano,  vivía un viejo Sultán que además de ser un hombre muy temperamental era muy supersticioso. Una noche soñó que había perdido todos los dientes. Inmediatamente después de despertar, mandó llamar a uno de los sabios de su corte para pedirle urgentemente que interpretase su sueño.        
- ¡Qué desgracia mi Señor! - exclamó el Sabio - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.        
- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!        
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos, por ser un pájaro de mal agüero. 
Más tarde, ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:        
- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que vuestra merced tendrá una larga vida y sobrevivirá a todos sus parientes.        
Entonces se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando el segundo Sabio salió del Palacio, uno de los consejeros reales le dijo admirado:        
- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que la del primer Sabio. No entiendo por qué al primero le castigó con cien azotes, mientras que a vos os premia con cien monedas de oro.        
- Recuerda bien amigo mío --respondió el segundo Sabio-- que todo depende de la forma en que se dicen las cosas... La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado...        
- No olvides mi querido amigo --continuó el sabio-- que puedes comunicar una misma verdad de dos formas: la pesimista que sólo recalcará el lado negativo de esa verdad; o la optimista, que sabrá encontrarle siempre el lado positivo a la misma verdad".  

viernes, 23 de septiembre de 2011

cerrojo

En cierta ocasión un rey envió varios emisarios por todo el reino para encontrar hombres llenos de sabiduría y experiencia entre los que pudiera elegir al consejero ideal. Tras varias semanas de búsqueda, solo tres individuos quedaban en liza. Para elegir entre ellos a su consejero personal, el rey decidió someterlos a una última prueba.
Los hizo encerrar en una habitación de su castillo en cuya puerta había un cerrojo con un mecanismo sumamente sofisticado. Los más grandes sabios del reino habían imaginado su complejidad.
El rey informó a los tres candidatos que quien lograra encontrar los secretos del dispositivo se convertiría en   su primer ministro y consejero personal. Deseó suerte a los tres y los dejó ante la resolución del problema.
En cuanto la puerta se cerró, dos de los hombres se dedicaron a difíciles cálculos de probabilidad para intentar descubrir los secretos del complicado cerrojo. Mientras tanto, el tercero se instaló en una silla y con las manos apoyadas en las rodillas observaba a los otros dos sin intentar hacer nada con las manos para averiguar la combinación.
Mientras los dos primeros se atareaban y desmenuzaban todo tipo de hipótesis, el otro permanecía sereno, siempre sentado, manteniendo una gran distancia ante la situación, tan tranquilo que esa calma enojaba a sus competidores.
De repente, se levantó, se dirigió hacia la puerta y, sin vacilar, le dio vuelta al pomo y la abrió.
¡No estaba cerrada!
El rey recibió al sabio con una amplia sonrisa y, como había prometido, le nombró su consejero personal.

A menudo nos creemos encerrados en cárceles o sistemas a los que procuramos adaptarnos, a trancas y barrancas, y cuya salida no vemos. Sin embargo, la cárcel en la que creemos estar encerrados no lo es. Su puerta no tiene cerrojo.
Solo de nosotros depende girar el pomo para permitirnos una existencia mejor.,
Basta con decidirlo, pues somos libres aunque a veces no nos demos cuenta de ello.

domingo, 4 de septiembre de 2011

bodas de diamante

(Dedicado a mis padres en su sexagésimo aniversario)

Hoy tenemos un motivo para estar en esta misa esbozando una sonrisa para hablar de un amor vivo: Del amor de nuestros padres.

De un amor que se diría amor de profesionales. Y ellos nos contestarían: no somos profesionales, somos personas normales que cumplen su juramento de luchar cada momento sus votos matrimoniales.

Y es que el amor que os tenéis es un esfuerzo constante, tan duro como el diamante, que hoy cumple 60 años y aun tira para adelante, con sus idas y venidas, sus rutinas y su inercia, su cariño, su paciencia, sus malos y buenos días.

Con riñas, con discusiones y con reconciliaciones que aguantan la llama viva haciendo, en definitiva, un amor de esfuerzo diario que se ha vuelto extraordinario.

Que el Señor nos los bendiga por estos sesenta años y que su ejemplo nos diga que hay que luchar con empeño y seguir siendo constantes para llegar con buen tino, no a las bodas de diamantes, sino a bodas de platino.

Y aquí estamos vuestros hijos, yernos, nueras, nietos, nietas y las dos nuevas biznietas, que hoy os queremos brindar nuestro orgullo y nuestro aprecio y al mundo entero gritar:


VUESTRO AMOR NO TIENE PRECIO


jueves, 4 de agosto de 2011

cuestión de enfoque

Al inicio de una conferencia sobre el estrés, el orador colgó frente al público una gran hoja de papel blanco. Luego, con un marcador negro dibujó una mancha irregular.
¿Qué ven aquí? Preguntó.
Uno tras otro, los presentes fueron contestando: una mancha negra.
Eso supuse, dijo el orador. Ninguno de ustedes se fijó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor. Precisamente de eso hablaremos hoy…

¿Cuál es la actitud con la que te enfrentas a una situación?
¿Te fijas en todo lo que tienes o en lo poco que te falta?
¿En todo lo que sabes o en lo mucho que no dominas?
¿En todo lo que puedes o en lo que te gustaría pero no te sale?

Tu estado de ánimo dependerá de cual sea la actitud con la que enfoques el día. Y ese estado de ánimo determinará tu predisposición a la acción. Y de tu manera de actuar dependerán los resultados que obtengas.
¿Qué no te gustan los resultados? Cambia tu actitud y muy posiblemente cambie tu percepción de los mismos.
Al fin y al cabo, la emoción que sientes, sea la que sea, no existe por sí sola sino por la explicación que tú le das. 
Hoy se presenta ante ti esperando a que tú le des forma. Lo que suceda hoy depende en gran parte de ti. Escoge que tipo de día vas a tener hoy y… 
¡ten un gran día!


sábado, 16 de julio de 2011

Kilos y centímetros

No cabe duda. El sobrepeso (y más aún la obesidad), además de conllevar un exceso de peso (es decir, de kilos), conlleva también un aumento de volumen corporal (o sea, de centímetros). Este aumento de volumen modifica la estética, lo que para muchas personas es un problema más importante, si cabe, que la repercusión que puede tener sobre su salud. Y este es un aspecto que no podemos obviar al hablar del tratamiento del exceso de peso.

Es más, podríamos asegurar que, en muchos casos, el componente de frustración, ansiedad, depresión más o menos enmascarada, rechazo social, etc. que origina este problema a no pocas personas influye muy directamente en el estado de salud, si no física, sí psicológica, de quien sufre este problema.

Por tanto, no deberíamos considerar siempre una frivolidad el hecho de querer adelgazar solo (o principalmente) por una motivación fundamentalmente estética, de “verse mejor”, “más guapo”, “más hermosa”.

Está claro que si perdemos peso, también perderemos volumen, pero lo que no está tan claro es la relación entre pérdida de peso y pérdida de volumen. Es decir, no hay una relación directa en el sentido de, por ejemplo, cada kilo que pierdo, disminuyo un centímetro de perímetro.

Hay ocasiones en que vemos que una o varias semanas hemos bajado peso pero sin embargo no notamos pérdida de volumen y, en cambio, otras veces notamos una disminución ostensible de volumen sin apenas haberse movido el peso.

Para entenderlo mejor, usaremos una comparación con dos ciclistas que van haciendo relevos. Los dos van avanzando hacia la meta, pero unas veces es uno el que va delante y en otros momentos es el otro el que avanza más rápido. Ambos avanzan, pero no exactamente al mismo tiempo.

Con nuestro organismo ocurre parecido. Al adelgazar no solo bajamos grasa. También hay eliminación de líquidos, combustión de proteínas, etc., y dependiendo de la composición corporal de cada persona, se movilizará más o menos cantidad de volumen, ya que no abulta lo mismo un kilo de grasa que un kilo de músculo.

¿Os acordáis de aquella pregunta que nos hacían de niños? ¿Qué pesa más, un kilo de paja o un kilo de plomo?  Pues eso es lo que intento explicar y a lo mejor así me entienden mejor. Ambos pesan lo mismo (un kilo) pero no abultan igual.

Tanto es así que recuerdo que hace unos cuantos años coincidieron en mi consulta dos mujeres. Una de ellas, una catalana muy maja, llevaba perdidos 8 kilos en poco más de dos meses y me decía que no lo entendía, que seguía usando la misma ropa que al principio y que en lo único que se notaba que había bajado volumen era en los pies porque se le salían los zapatos. La otra, una mujer de bastante edad, había perdido “solo” seis kilos en casi seis meses, pero estaba encantada de la vida porque había bajado tres tallas de falda.

Como veis, una “pequeña” diferencia  en la relación kilos y centímetros que dificulta sobremanera el hacer una previsión al respecto.

Otro dato: si hubiera una relación fija peso/volumen corporal, todas las personas de la misma altura que pesaran lo mismo tendrían la misma talla de ropa porque abultarían lo mismo y todos sabemos que eso no es así ¿verdad?


domingo, 26 de junio de 2011

recetas 33 y 34

Bueno, por petición popular (toma nota, Fer) y para que veáis que también se pueden hacer recetas de carne sencillas, ligeras y sabrosas, más allá de la consabida plancha, aquí os dejo una buena idea (o dos) para este verano.

MUSLITOS DE CONEJO EN ESCABECHE

En una cazuela con un poco de aceite de oliva virgen extra, se doran los muslos de conejo previamente salpimentados. Cuando están doraditos, pero no hechos por dentro, se retiran a un plato.
En ese mismo aceite pochamos un poco una cebolla (o dos) cortada en juliana no demasiado fina y unos cuantos dientes de ajo enteros y sin pelar y un par de zanahorias peladas y cortadas en rodajas.
Cuando la cebolla esté medio pochada, añadimos el conejo que habíamos retirado, una hoja de laurel, una cucharada de las de postre de pimienta en grano, el zumo de medio limón, un vaso de vino blanco, medio vaso de vinagre de vino blanco y agua hasta justo cubrir la carne. Si tenemos, le podemos añadir también una ramita de romero y otra de tomillo, que le van muy bien.
Cuando empieza a hervir, bajamos la potencia del fuego y dejamos cocer a fuego medio/bajo durante 35-45 minutos (que el conejo esté tierno).                   
Se puede comer caliente o frío. De todos modos, lo ideal es hacerlo de víspera para que la carne coja bien el sabor del escabeche.


Otra (buena) idea aprovechando esta receta:

ENSALADA DE ESCAROLA CON CONEJO EN ESCABECHE

Como bien dice el nombre, se trata de preparar una ensalada  con escarola (la venden en bolsas ya limpia y lista para servir). Añadimos el conejo en escabeche previamente deshuesado y desmenuzado, unos granos de maíz dulce y unos tomatitos cherry cortados por la mitad. Aliñamos con sal, aceite de oliva virgen extra y comprobamos si hay que añadir vinagre o es suficiente con el del escabeche.


Y más ideas: Probad a hacer el escabeche con perdiz, codorniz, solomillo de cerdo, pollo… en lugar de con conejo.

¡Buen provecho

miércoles, 22 de junio de 2011

receta 32

Como hace mucho que no os dejo ninguna receta nueva y ya hay quien me lo está echando en cara (¿verdad, Reyes?), aquí tenéis una receta sencillísima e ideal para mantener la línea pero sin renunciar al intenso sabor que proporciona el papillote ya que cocina los alimentos en su propio jugo.

SALMÓN EN PAPILLOTE CON VERDURITAS

Prepararemos paquetes individuales utilizando para cada uno un trozo lo suficientemente grande de papel de aluminio sobre el que colocaremos una cama de verduras cortadas en juliana o en rodajas. Podemos utilizar las que queramos: cebolla, puerro, ajetes frescos, zanahoria, pimientos verdes o rojos, espárragos trigueros, judía verde, calabacín, tomatitos cherry...
Salamos ligeramente y echamos un pelín de aceite del bueno (oliva virgen extra). 
Sobre el lecho de verduras colocaremos un lomo de salmón sin piel ni espinas (se lo pedimos así al pescatero). Salpimentamos y cerramos el papel de aluminio bien cerrado, no muy apretado pero doblando y cerrando bien los bordes para que no se escape el vapor que se creará la cocinarlo en el horno.
Introducimos los paquetes en el horno previamente precalentado a 180 grados y dejamos al menos diez minutos. Cuando los paquetes se hinchen por efecto del vapor, ya estará listo.
Sacamos el salmón abriendo los paquetes con mucho cuidado para no quemarnos con el vapor y servimos.
Si queremos, una vez abiertos los paquetes, les podemos dar un golpe de grill para dorar un poco el salmón y mejorar la presentación, aunque corremos el riesgo de dejarlo menos jugoso.
Para chuparse los dedos. Y si no me creéis, probadlo y me contáis.

domingo, 5 de junio de 2011

sentencias positivas - segunda entrega

# Para que el mal florezca, lo único que se necesita es que las personas buenas no hagan nada, nada en absoluto.
# La preocupación solo tiene sentido si genera cambios.
# Genera tus propios factores para sentirte bien.
# Esto, también pasará.
# Cada día es el mejor del año.
# Una vida no vale nada, pero nada vale una vida.
# Si quieres ser rico, disminuye tu codicia.
# Procura no hacer nada igual que los demás, pero que parezca que lo haces todo de la misma manera que ellos.
# Si quieres encontrar amistad, dulzura y poesía en cualquier sitio, asegúrate de llevarlas contigo.
# Que tu pensamiento no rebase el tiempo presente.
# Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación.
# Primero aprendemos a andar y a hablar, luego a sentarnos tranquilos y a mantener la boca cerrada.
# Habla solo cuando estés seguro de que tienes algo que decir y sepas lo que es.
# Se puede comunicar el conocimiento, no la sabiduría.
# La imaginación nos consuela de lo que no podemos ser. El humor nos consuela de lo que somos.

...otro día, más...

sábado, 28 de mayo de 2011

imbéciles

Cada día, por mucho que nos esforcemos en ser felices, aparecerán en nuestras vidas unas fuerzas extrañas que tratarán, voluntaria o involuntariamente de amargarnos la existencia y dar al traste con nuestra felicidad. Son los imbéciles, esos individuos que nos crean dificultades suplementarias por su propia estupidez, por ignorancia, antipatía o, a veces, por pura maldad. 
Cuando tropiezas o te cruzas con ese elemento que te cae tan mal seguro que piensas “¡Menudo imbécil!” y notas como si tu alegría interior se esfumara…
Un consejo: No les concedas la menor importancia. No los juzgues ni intentes luchar contra ellos. Simplemente detéctalos y aplica la fórmula de “contar imbéciles”. 
Piensa: “Vaya, ya me he encontrado con el primer imbécil del día”. Y en cuanto alguien te intente amargar tu precioso día, te dé una mala contestación, te atienda mal o te haga sentir incómodo, dite a ti mismo: “Aquí tenemos al imbécil número dos”.
Lo de contar imbéciles se puede convertir en un deporte apasionante. Si lo realizas en condiciones notarás que hasta se apodera de ti una especie de ansiedad por encontrar al siguiente y cuando aparezca, experimentarás una satisfacción interna mientras, con una sonrisa en los labios, te dirás: “¡Qué día! Ya llevo veintisiete. Esto va para el Guinness”.
Apunta el número de imbéciles del día y al final de la jornada contabiliza si has tenido más o menos que el día anterior. 
Puedes llevar un registro para saber qué día de la semana o del mes es más propicio para encontrarte con ellos y hasta es posible que puedas ser, con el tiempo, capaz de predecir con más o menos exactitud la fecha en que más imbéciles se cruzarán en tu camino.
En definitiva: No dejes que se cumpla esa máxima que dice: “Hoy hace un día precioso. Verás como aparece algún imbécil y lo jode”. 
Aunque lo intenten.


domingo, 15 de mayo de 2011

mirada interior

Cuentan que un mendigo llevaba un montón de años sentado a la orilla de un camino.
Un día pasó por allí un desconocido.
“Una monedita, por caridad”, murmuró mecánicamente el mendigo mientras alargaba su mano.
“No tengo nada que darte”, dijo el desconocido. Después preguntó “¿qué es eso en lo que estás sentado?”
“Nada” contestó el mendigo. “Solo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria”
“¿Y alguna vez has mirado lo que hay dentro?” preguntó el desconocido
“No” dijo el mendigo “¿Para qué? No hay nada dentro”
“Échale una ojeada” dijo el desconocido.
El mendigo, refunfuñando, se levantó y abrió la caja. Con asombro, incredulidad y gran alegría, vio que la caja estaba llena de monedas de oro.

¿Por qué nos empeñamos en buscar soluciones afuera sin atrevernos a mirar dentro de nosotros mismos? ¿Por qué mendigamos migajas de aceptación, de seguridad, de amor, de placer, de paz, de alegría… mientras tenemos en nuestro interior un tesoro infinitamente mayor que todo lo que el mundo exterior nos pueda ofrecer?


sábado, 30 de abril de 2011

los dos pilares

Parece que todo el mundo está de acuerdo (y yo también) en que los dos pilares básicos de cualquier proceso de adelgazamiento son la dieta  y el ejercicio físico, ya que son los métodos por los que o bien disminuimos la cantidad de energía que aportamos a nuestro organismo (con la dieta) o bien aumentamos el gasto energético del mismo (con el ejercicio).

Yo suelo explicar esto haciendo una comparación con una cuenta corriente en la que hay un balance de ingresos y gastos. Si los ingresos superan a los gastos, nuestra cuenta corriente aumenta (es decir, engorda). Si por el contrario, nuestros gastos son mayores que los ingresos, la cuenta disminuye (o sea, adelgaza). Y si gastamos lo mismo que ingresamos, la cuenta ni aumenta ni disminuye (se mantiene).

Por tanto, si queremos que nuestra cuenta adelgace, tenemos tres opciones: O disminuimos los ingresos (hacemos dieta), o aumentamos el gasto (ejercicio) o, lo más coherente, aumentamos el gasto y disminuimos los ingresos (dieta y ejercicio).

Si solo hacemos dieta, es casi seguro que adelgazaremos, pero (y más cuantos más años tengamos o más quilos perdamos) nos encontraremos flojos  y “fofos”, con flacidez y mala condición física.

Si solo aumentamos la cantidad de ejercicio (eso sí, sin aumentar de rebote la cantidad de calorías ingeridas), nos encontraremos físicamente muy bien, pero perderemos peso muy lentamente.

Por eso, lo más razonable es la combinación de ambas estrategias, con lo que conseguiremos aunar las ventajas de una alimentación racional y equilibrada con las del ejercicio físico hecho de manera regular. Como dice el conocido aforismo: “Mens sana in corpore sano”.



jueves, 21 de abril de 2011

sentencias positivas

Hace algún tiempo que comencé a coleccionar frases "positivas". No tengo relación de autores, por una parte porque  unas las he escuchado, otras me las han contado, otras las he visto escritas en más de un sitio y eran atribuidas a distintos autores... y sobre todo, porque no tengo muy claro que las palabras, como tales, puedan tener dueño.
Como lo que quiero compartir no son las frases en sí, sino las ideas que transmiten, aquí os dejo una primera recopilación de "sentencias del día" que he ido colgando en feisbuq la última temporada. Habrá más entregas. Seguro

# Cuando aprendas a aceptar en lugar de a esperar, tendrás menos decepciones.
# Solo puedes amar a otros en la medida que te amas a ti mismo.
# El miedo al fracaso pone freno a la asunción de riesgos que es necesaria para lograr el triunfo.
# Lo que determina nuestros sentimientos sobre los sucesos que ocurren en nuestras vidas no son los propios sucesos, sino el significado que nosotros les damos.
# Uno es todo lo feliz que previamente se ha propuesto serlo.
# Las decisiones de hoy son las realidades de mañana.
# Mi vida ha estado llena de terribles desgracias... la mayoría  de las cuales nunca ocurrieron.
# Para el sabio, cada día es un nuevo comienzo.
# Si vives bien hoy, harás que ayer sea un sueño feliz y mañana una visión de esperanza.
# Todo lo que se necesita para ser feliz es algo con lo que estar entusiasmado.
# No tengas miedo de que tu vida termine. Ten miedo de que no comience.
# No te preocupes por las cosas pequeñas y recuerda que la mayoría  de las cosas... ¡son pequeñas!
# Tómate a ti mismo más en serio y la vida menos en serio.
# En la vida hay cambio e incertidumbre. Si eres feliz con ambas cosas, serás el dueño de tu destino y el timonel de tu alma.
# Atrévete a ganar pero no temas perder.

Y ya os he dicho que "colecciono" frases de este tipo, así que si conocéis alguna, me la decís ¿vale?


jueves, 14 de abril de 2011

requiem por un ángel

Ayer celebramos el funeral por la tía Sole.
Al finalizarlo, mi hermano Edu nos emocionó con este texto, que me pareció tan hermoso que no me resisto a compartirlo con todo el que quiera leerlo:

"Se nos ha ido un Ángel. Los Ángeles deben estar con los Ángeles.
Me imagino que el tío Emilio habrá insistido bastante para que su Sole subiese con él al cielo. Se le ha tenido que hacer muy larga la espera de tenerla junto a él. Seguramente se habrá montado una fiesta para recibirla, pero no una fiesta cualquiera sino una bien grande directamente proporcional a la tristeza que sentimos los que nos hemos quedado aquí sin ti.
Hasta que no pase un tiempo creo que no seremos conscientes de que ya no te tenemos a nuestro lado.
Que cuando vayamos a casa no estés en la cocina preparando esas comidas tan maravillosas o que no estés en tu silla verde del salón hablando connosotros, contándonos todo lo que te dolía esto o aquello pero siempre con esa dulzura, esa paz y ese amor infinito que desprendías.
Solías decir siempre que tenías la suerte de haber tenido un hijo pero en realidad eran seis.
Pues bien, los Hernández López somos tan afortunados que hasta ahora que nos has dejado, hemos tenido una madre en el cielo y dos en la tierra y ahora tenemos dos en el cielo y una aquí. Además tú también nos dejaste otro hermano que es como sentimos al primo Emilio,
Estate tranquila con el tío allá arriba que nosotros cuidaremos de la mamá aunque seguramente no habrá nadie que lo haga igual que tú.
Tía Sole, desde el cielo junto con el tío Emilio, cuida de nosotros.
Gracias por todos los años que hemos pasado junto a ti.
Te querremos eternamente."

(gracias, Edu)

martes, 12 de abril de 2011

adiós, tía Sole

Hoy ha fallecido mi tía Sole.
Dicen que madre no hay más que una, pero yo siempre he considerado a la tía como mi segunda madre.
Sirvan estas líneas como homenaje a una buena mujer que además era una mujer buena.
Siempre estará en mi corazón y en mis oraciones.
Descansa en paz, tía.



sábado, 9 de abril de 2011

el hombre está bien

¿Estamos satisfechos con nuestro mundo? ¿y con nuestra vida? ¿deseamos cambiarlos?
Pues empecemos por nosotros mismos. Si nuestra actitud frente a la vida cambia, seguramente también cambiará la de las personas y el mundo que nos rodean.

Cuentan que un conferenciante estaba en su casa pensando en un tema para preparar una de sus charlas. En la calle llovía, su esposa había salido de compras y su hijo estaba jugando y montando bastante jaleo. Como no se podía concentrar, se puso a hojear una revista y encontró una fotografía de un mapa del mundo. Arrancó la página y la cortó en un montón de trozos con unas tijeras.
Entonces le dijo al hijo: “Como sé que te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo arregles sin ayuda de nadie y cuando lo termines, jugamos o vamos a ver una peli ¿vale?”
El hombre pensó que iba a tener un buen rato para poder trabajar tranquilo, pero en menos de media hora se le acercó el niño diciendo “ya está papá, vamos a jugar”.
El padre no podía creer que un niño de esa edad fuera capaz de armar el mapa en tan poco tiempo, y cuando comprobó que era cierto le preguntó “¿cómo lo has hecho?”
Y el niño contestó: “He visto que por la parte de atrás del mapa había una foto de un hombre, he montado la foto del hombre y cuando conseguí arreglar al hombre, le he dado la vuelta y he visto que había arreglado al mundo”.
El padre se puso a jugar con su hijo y después escribió el título de su próxima charla: “SI EL HOMBRE ESTÁ BIEN, EL MUNDO ESTARÁ BIEN”


miércoles, 23 de marzo de 2011

pareto

Hay muchas veces en la que la solución para nuestra situación vital es “hacer menos”.
Es cierto que mucha gente dice lo contrario, que si no ves resultados la solución es meter más horas, pero hacer más de lo mismo y esperar un resultado diferente quizás no sea lo más coherente.
El principio de Pareto, o principio del 80/20, básicamente viene a decir  que el 80% de los resultados que obtenemos cuando perseguimos cualquier objetivo provienen de un 20% de acciones importantes, mientras que el 20% restante del resultado viene motivado por ese 80% de acciones que ocupan mucho tiempo, dan mucho trabajo y poco rendimiento.
La aplicación de ese principio de Pareto en muchas de nuestras actividades diarias es lo que nos permite “hacer menos” y seguir teniendo buenos resultados. Lo que yo llamo “rentabilizar el esfuerzo”. Además, ese 80% de trabajo que apenas da resultado es lo que muchas veces nos come la moral en nuestro día a día y nos hace sentir insatisfechos con nosotros mismos.
Está claro que no es lo mismo “estar ocupado” todo el tiempo que estar haciendo una actividad  que dé buen resultado. ¿Cuántas veces hemos dicho u oído aquello de “no he parado en todo el día pero no he hecho nada”? ¿cuántos de nosotros reconocemos esa sensación de tener algo que hacer todo el tiempo y a la vez la de que parece que no avanzamos casi nada en nuestros objetivos?


La filosofía de “hacer menos” no es una excusa para no intentar nada y luego echarle la culpa a cualquier otra cosa ajena a nosotros. Más bien, “hacer menos” lleva implícito “hacer mejor” cualquier cosa que nos propongamos. Y no hablo sólo de trabajo (de días de trabajo sin parar no se libra ni el apuntador), sino de cualquier actividad, por nimia que sea, de nuestra vida cotidiana.




domingo, 13 de marzo de 2011

receta 31

Hoy os dejo la receta del plato que comí ayer. Era la primera vez que lo preparaba, pero seguro que lo repito más de un día. 
Como todas las recetas que os recomiendo, la puede hacer hasta le más negado en la cocina. Y además podéis seguir comprobando que no hace falta disponer de mucho tiempo para comer rico y sano y que se puede llegar más allá del consabido "lechuga y pechuga".
Es un plato que funciona muy bien como plato único complementándolo con lago de fruta o un yogur desnatado de postre.

ALCAHOFAS CON GULAS
Necesitamos un frasco de corazones de alcachofas, un paquete de gulas, 2 cayenas, ajo molido y aceite de oliva.
En una sartén con un poquito de aceite echamos las cayenas enteras y pasados unos segundos añadimos las gulas y espolvoreamos con ajo molido. Retiramos del fuego sin hacer del todo.
En otra sartén con otro poquito de aceite echamos las alcachofas bien escurridas después de haber cambiado dos o tres veces el agua del bote para quitar el exceso de sal de la conserva. espolvoreamos también con ajo molido y salteamos a fuego medio/alto durante un par de minutos. 
Añadimos entonces el contenido de la otra sartén (las gulas con la cayena y su aceite), removemos y salteamos a fuego medio/bajo durante unos cinco minutos más... y ¡listo!
¡Ah! No abuséis del aceite para no cargar el plato de calorías.



lunes, 28 de febrero de 2011

receta 30

Hace ya algún tiempo que no sacaba mis dotes culinarias a relucir por el blog y por eso os dejo una nueva receta que, como ya va siendo habitual, no tiene ninguna complicación y hasta el más negado e la cocina se puede animar a hacerla. Seguro que queda como un auténtico chef.
Allá va una variante facilita y rápida del clásico 
MELÓN CON JAMÓN
Necesitamos un melón mediano que esté maduro pero no blando, un cuarto de kilo de jamón serrano en lonchas finas, un par de naranjas y dos cuajadas.
En una fuente colocamos el melón partido en trozos, bien limpio de cáscara, pepitas y "telillas".
Colocamos sobre el melón el jamón troceado.
En un bol mezclamos bien las cuajadas con el zumo de naranja. 
Echamos esta mezcla por encima del melón y el jamón y lo dejamos un par de horas en el frigo antes de servirlo fresquito...
No digáis que no se os hace la boca agua!!!

domingo, 13 de febrero de 2011

padres e hijos

Mi cuñada Natalia me ha pasado un texto de Leopoldo Abadía . No sé qué pensaréis vosotros, pero yo comparto y subrayo su contenido y por eso lo transcribo para vosotros. Leedlo con atención,  tanto si sois padres como si sois hijos o padres e hijos.

""En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡¿y a mí, qué me importa?!". Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental  que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
 
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
 
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
 
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. 

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. 
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.
Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la telebasura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. 
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.""