miércoles, 23 de marzo de 2011

pareto

Hay muchas veces en la que la solución para nuestra situación vital es “hacer menos”.
Es cierto que mucha gente dice lo contrario, que si no ves resultados la solución es meter más horas, pero hacer más de lo mismo y esperar un resultado diferente quizás no sea lo más coherente.
El principio de Pareto, o principio del 80/20, básicamente viene a decir  que el 80% de los resultados que obtenemos cuando perseguimos cualquier objetivo provienen de un 20% de acciones importantes, mientras que el 20% restante del resultado viene motivado por ese 80% de acciones que ocupan mucho tiempo, dan mucho trabajo y poco rendimiento.
La aplicación de ese principio de Pareto en muchas de nuestras actividades diarias es lo que nos permite “hacer menos” y seguir teniendo buenos resultados. Lo que yo llamo “rentabilizar el esfuerzo”. Además, ese 80% de trabajo que apenas da resultado es lo que muchas veces nos come la moral en nuestro día a día y nos hace sentir insatisfechos con nosotros mismos.
Está claro que no es lo mismo “estar ocupado” todo el tiempo que estar haciendo una actividad  que dé buen resultado. ¿Cuántas veces hemos dicho u oído aquello de “no he parado en todo el día pero no he hecho nada”? ¿cuántos de nosotros reconocemos esa sensación de tener algo que hacer todo el tiempo y a la vez la de que parece que no avanzamos casi nada en nuestros objetivos?


La filosofía de “hacer menos” no es una excusa para no intentar nada y luego echarle la culpa a cualquier otra cosa ajena a nosotros. Más bien, “hacer menos” lleva implícito “hacer mejor” cualquier cosa que nos propongamos. Y no hablo sólo de trabajo (de días de trabajo sin parar no se libra ni el apuntador), sino de cualquier actividad, por nimia que sea, de nuestra vida cotidiana.




domingo, 13 de marzo de 2011

receta 31

Hoy os dejo la receta del plato que comí ayer. Era la primera vez que lo preparaba, pero seguro que lo repito más de un día. 
Como todas las recetas que os recomiendo, la puede hacer hasta le más negado en la cocina. Y además podéis seguir comprobando que no hace falta disponer de mucho tiempo para comer rico y sano y que se puede llegar más allá del consabido "lechuga y pechuga".
Es un plato que funciona muy bien como plato único complementándolo con lago de fruta o un yogur desnatado de postre.

ALCAHOFAS CON GULAS
Necesitamos un frasco de corazones de alcachofas, un paquete de gulas, 2 cayenas, ajo molido y aceite de oliva.
En una sartén con un poquito de aceite echamos las cayenas enteras y pasados unos segundos añadimos las gulas y espolvoreamos con ajo molido. Retiramos del fuego sin hacer del todo.
En otra sartén con otro poquito de aceite echamos las alcachofas bien escurridas después de haber cambiado dos o tres veces el agua del bote para quitar el exceso de sal de la conserva. espolvoreamos también con ajo molido y salteamos a fuego medio/alto durante un par de minutos. 
Añadimos entonces el contenido de la otra sartén (las gulas con la cayena y su aceite), removemos y salteamos a fuego medio/bajo durante unos cinco minutos más... y ¡listo!
¡Ah! No abuséis del aceite para no cargar el plato de calorías.