sábado, 31 de marzo de 2012

regalo

El otro día fue mi quincuagésimo segundo cumpleaños y una de mis hermanas me envió, con todo su amor, un powerpoint con unas fotos preciosas y con un texto delicioso escrito por George Carlin, un comediante de los años 70 y 80 y que dice cosas tan elocuentes como las que desde aquí comparto con quien quiera leerlas:
La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. 
Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.  
Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. 
Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, conducimos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida pero no a vivir.
Añadimos años a nuestras vidas pero no vida a nuestros años.
Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. 
Conquistamos el espacio exterior pero no el interior.
Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.
Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma.
Conquistamos el átomo pero no nuestros prejuicios.
Escribimos más pero aprendemos menos.
Planeamos más pero logramos menos.
Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar.
Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales.
Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos.
Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar.
Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.
Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos, porque ellos no estarán aquí siempre.
Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.
Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca, porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón sin que te cueste ni un céntimo. 
Acuérdate de decir "te amo" a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo, dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con todo el alma. 
Date tiempo para amar y para conversar y comparte tus más preciadas ideas.
Y siempre recuerda: La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.


domingo, 18 de marzo de 2012

receta 37

Como ya sé que los "cocinillas" empiezan a echar de menos una nueva receta, aquí os voy a dejar una, muy sencillita como siempre, que lo mismo os puede servir como primer plato o como guarnición para una carne asada o a la plancha.
Es una variante del tradicional puré de patata que resulta un tanto sorprendente pero muy rica.

PURÉ DE PATATA Y MANZANA CON YOGUR
En una cazuela antiadherente ponemos un par de cucharadas de aceite a calentar a fuego suave. Añadimos picados una cebolla grande y un puerro (solo la parte blanca), rehogamos un par de minutos y agregamos 2 patatas medianas y una manzana reineta peladas y troceadas (la manzana sin el corazón) y cocinamos 5 ó 6 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Luego incorporamos un vaso de leche desnatada y medio vaso de agua, dejando cocer unos 20 - 25 minutos.
Salpimentamos, retiramos del fuego, añadimos un yogur desnatado y ponemos todo esto en el vaso de la batidora.
Batimos y servimos en plato hondo. Espolvoreamos perejil picadito.
Y a disfrutar con poquitas calorías.


viernes, 9 de marzo de 2012

un juicio

Da comienzo la sesión ¿De qué se acusa a este hombre? ¿Qué delito ha cometido? ¿Por qué no dicen su nombre?
Con la venia de vuecencia (exclama el señor fiscal), le voy a explicar las causas por que está ante el tribunal:
Se le acusa de que piensa.Se le acusa de que ríe. Se le acusa de que sueña. Se le acusa de que escribe... 
¡Protesto, Su Señoría! (interrumpe el defensor)
!Denegada la protesta, que siga la acusación!
Se le acusa de que quiere que todos vivan en paz, de que trata que otros rían, de que no exista maldad. De que tiene sus problemas e intenta disimularlos para que otros no vean que tiene también ratos malos. De que le cuesta dormir pensando cuando no debe, de que le gusta vivir, de que quiere y que no puede. Y tantas y tantas cosas que no deben asustar y aunque a nadie les molestan, la cuestión es acusar.
Toca el turno a la defensa (su misión es defender) y se dirige al jurado muy dispuesto a convencer:
Nada ha hecho el acusado de que pueda arrepentirse. No ha hecho más que pensar, desear y divertirse ¿Qué tiene eso de malo? ¿A quién puede molestar? Solo es un ser humano con su forma de actuar.
Yo voy a rogar clemencia para el señor acusado de todos y cada uno de los miembros del jurado.
Y por su parte el fiscal, p'al reo pide el castigo de que nadie le haga caso y se quede sin amigos.
Ya el jurado se retira a un cuarto a deliberar. Mientras se ponen de acuerdo, un buen rato va a pasar.

El resultado del juicio no lo vamos a saber, pues todos somos jurado y cada uno...¡Allá él!
Lo gordo es que todos somos al mismo tiempo acusados: Cada uno por sus acciones está siempre criticado.


domingo, 4 de marzo de 2012

luz del mundo

Había una vez un hombre que caminaba de noche por las calles oscuras llevando una lámpara encendida. En un momento determinado, se cruzó con un amigo que le preguntó: ¿Qué haces con una lámpara en la mano si tú eres ciego?
El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Conozco las calles de memoria. Llevo la luz encendida para que otros encuentren su camino cuando me vean...

Aquí está la moraleja: Podemos alumbrar nuestro propio camino pero también ayudar a que otros encuentren el suyo con nuestra luz.
No sólo es importante la luz que nos guía sino también la que usamos para que otros puedan servirse de ella. Alumbrar el camino de otros no es tarea fácil. Muchas veces en lugar de ser luz y alumbrar a los demás, les aportamos nuestras propias sombras (el egoísmo, el desaliento, el resentimiento, la crítica fácil, el odio, el desamor...) oscureciendo y dificultando aún más su camino.

"Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende un candil para meterlo debajo del perol, sino para ponerlo en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Alumbre también vuestra lus a los hombres; que vean el bien que hacéis y glorifiquen a vuestro Padre del cielo". Mt 5, 13-16.