martes, 29 de octubre de 2013

receta 47

Hoy os traigo una receta que he preparado para comer esta mediodía, fácil como todas las que pongo en el blog y, al menos para mi, muy rica:
PATATAS CON PULPO
En la olla a presión ponemos una cucharada de aceite de oliva y pochamos una cebolla picadita añadiendo un chorrito de vino blanco. Cuando está casi hecha, añadimos unas patatas pequeñas peladas y cortadas en rodajas como de un centímetro de gruesas, cubrimos con agua, añadimos un cubito de caldo de pescado, una punta de hoja de laurel y una bolsita de azafrán molido y llevamos a ebullición. Entonces añadimos pulpo cocido congelado (es más barato y para esta preparación está muy rico). Cerramos la olla y cuando suben las dos rayas del indicador de presión, apagamos el fuego y sin retirar la olla, esperamos a que baje antes de abrirla.
¡Y ya está! fácil ¿no?
A la hora de presentar el plato para comer, tenemos dos opciones, a cual más apetitosa: O bien lo servimos con su caldo, en plan caldereta (en la foto, plato de la derecha) o bien sacamos con una espumadera las patatas y el pulpo, sin caldo, y lo apañamos con un poco de pimentón picante y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, como si fuera "a la gallega" (plato de la izquierda ).
Cada uno que elija el que más le apetezca. Podemos hacer votaciones...


sábado, 12 de octubre de 2013

habitación con vistas

Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, compartían la misma habitación en el hospital.
A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora por la tarde. Su cama estaba al lado de la única ventana de la habitación. El otro tenía que permanecer acostado todo el tiempo.
Todas las tardes, cuando el enfermo ubicado al lado de la ventana se sentaba, pasaba el tiempo relatando a su compañero de cuarto lo que veía por ella.
Con el tiempo, el enfermo que tenía que estar permanentemente acostado, se desvivía por esos periodos de una hora durante los cuales su compañero le deleitaba con los relatos de las actividades y con colores del mundo exterior.
La ventaba daba a un parque con un bello lago. Los patos y cisnes se deslizaban por el agua mientras los niños jugaban con sus barquitos en la orilla del lago. Los enamorados paseaban de la mano entre las flores de vivos colores. Era un paisaje con árboles majestuosos y, en la distancia, se divisaba una bella vista de la ciudad.
A medida que el enfermo de cerca de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, su compañero cerraba los ojos e imaginaba un cuadro pintoresco.
Una mañana, al entrar la enfermera, se encontró con el cuerpo sin vida del señor que ocupaba la cama próxima a la ventana que había fallecido durante la noche.
Su compañero quedó desolado. Cuando se llevaron el cuerpo sin vida de su amigo, pidió que le cambiaran a la cama que estaba cerca de la ventana.
Cuando se quedó solo, con mucho esfuerzo  y dolor se apoyó en un codo para poder mirar el mundo exterior por primera vez desde hacía mucho tiempo ¡Por fin tendría la alegría de verlo por sí mismo!. 
Se esforzó para asomarse por la ventana... y lo que vio fue la pared del edificio contiguo.
Confundido y entristecido, contó su historia a la enfermera que, sorprendida, le dijo que su amigo no podía ver ni la pared de enfrente porque... ¡era ciego!
Moraleja: Existe una inmensa alegría en poder alegrar a otros a pesar de nuestra propia situación. La aflicción compartida disminuye la tristeza pero cuando la alegía se comparte, se duplica.



viernes, 4 de octubre de 2013

dar crédito (o no)

Crédito. Bonito palabro.
Según el María Moliner, “dar crédito” significa aceptar algo como verdadero o como veraz. Por tanto, la expresión “No dar crédito” a algo es una forma enfática de decir “no me lo puedo creer”.
Por otra parte, crédito es también un “préstamo que se pide a una entidad bancaria debiendo garantizar previamente su devolución”, por lo que cuando un banco da -o concede- crédito lo hace pensando en sacar un beneficio y asegurándose  hasta donde puede que lo va a recuperar con intereses, tanto es así, que prácticamente tienes que demostrar que no lo necesitas para que te lo concedan.
Ahondando en la expresión, crédito  significa también “confianza que tiene una persona de que cumplirá los compromisos que contraiga”. Siguiendo con el tema de los bancos, si alguien pide un crédito a uno de ellos es porque tiene confianza en que podrá pagar el préstamo y los intereses correspondientes.
Y yendo un poco más allá, crédito también significa “reputación o fama”.
Juntando en una coctelera todos estos significados, puedo asegurar que teniendo en cuenta que no tengo muy mala reputación, y que tengo confianza en mis posibilidades, es decir, que no gozo de mal crédito, no doy crédito a lo que les cuesta a los bancos dar crédito hoy en día, máxime cuando, como todos, he tenido que dar crédito para que los rescaten, a pesar del poco crédito que tienen entre los ciudadanos,  del agujero en que se encontraban por su mala gestión.
¡¡¡Por Dios!!! Qué difícil es ser emprendedor en los tiempos que corren…
Pero como dicen algunas de las sentencias de mi colección: “No tiene que ser sencillo, tiene que merecer la pena”,  “El éxito en la vida no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”, “La vida está llena de comienzos”, “Si sabes a dónde vas, el mundo entero se aparta para dejarte paso”, “Cada experiencia, buena o mala, tiene dentro de sí una bendición y  una lección”, “Quien no tiene metas no encontrará caminos”, “Si te encuentras en la dirección correcta, solo tienes que seguir caminando” y sobre todo  “No dejes que nada te desanime. Hasta una patada en el culo te empuja hacia adelante” y teniendo en cuenta que el que la sigue la consigue, hemos (sí, hemos) conseguido la financiación que necesitábamos y nuestro (sí, nuestro) proyecto ya está en marcha y muy pronto verá la luz.
Así que os aseguro que podéis dar crédito a lo que os digo y que muy pronto estará en marcha la nueva “Clínica Nutriestetica”
Estad al loro…