domingo, 22 de marzo de 2015

¿quién te atiende en la consulta de nutrición?

A quien corresponda.

Para los legos en la materia, resultaría increíble la cantidad de requisitos necesarios para abrir y poner en funcionamiento un centro sanitario o una consulta, tanto a nivel de permisos, mobiliario, infraestructuras, inspecciones… y no me quejo. Es más, me parece muy bien, porque al fin y al cabo todos esos requisitos son una garantía de cara al paciente/consumidor de estos servicios.

Pero resulta que si buscas en internet “dietistas en Logroño” o “Nutricionistas en Logroño”, aparece un buen puñado de centros, algunos anunciados como tales incluso en listines telefónicos tipo “páginas amarillas”. De igual manera, en multitud de herboristerías, centros de estética e incluso farmacias, se anuncian sin rubor consultas de nutrición, lo que podemos comprobar tanto en anuncios en prensa, buzoneos o simplemente paseando por Logroño y fijándonos en los escaparates de estos establecimientos.

Lo que me llama la atención es que si acudes al Registro de centros, servicios y establecimientos sanitarios de la Comunidad Autónoma de La Rioja (http://apps.riojasalud.es/RecessRS/index.php ), no son tantos, ni mucho menos, los que aparecen acreditados como tales, ni como centros médicos ni como centros de nutrición.

Me pregunto si estos centros habrán dado de alta su consulta en Sanidad, bajo qué apartado estará contemplada y en calidad de qué declararán los ingresos que su consulta les genere. Bueno, me lo pregunto yo y quizá se lo debería preguntar también la Consejería de Salud y Servicios Sociales o los correspondientes Colegios sanitarios.

Y digo yo: Si tan sencillo es para cualquiera ver esa publicidad, que no se esconde precisamente…¿No sería igual de fácil para los inspectores encargados de vigilar el cumplimiento de las normas vigentes? ¿O las normas solo se aplican a los profesionales que intentamos tener en orden nuestras obligaciones? ¿O es que no se investigan esos centros si no hay una denuncia de por medio?

Si tiene que haber funcionando mil centros, que los haya, que la competencia es buena para todos, para los profesionales porque tenemos que “ponernos las pilas” y para los usuarios porque así tienen un abanico más amplio donde elegir. Pero entre todos, profesionales, usuarios y sobre todo Administraciones, tenemos que exigir que todos los centros cumplan los mismos requisitos legales para poder ofrecer esos servicios. Y si no es así, sanción al canto y si se tienen que cerrar, que se cierren.

Solo quiero jugar en igualdad de condiciones. Creo que no pido nada raro.
(Si crees que merece la pena, compártelo)


lunes, 9 de marzo de 2015

receta 52

Hoy nos toca meternos en la cocina para preparar una receta facilita y resultona:

RAPE EN SALSA

Necesitamos rape, que puede ser congelado, un par de cebolletas, unos ajos tiernos, caldo de pescado, vino blanco y perejil picado.
Si el rape lo usamos congelado, lo podemos descongelar dejándolo a remojo enleche, que luego desecharíamos. (Yo he usado unas carrilleras de rape que tenía congeladas desde navidad)
En una sartén antiadherente ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva y rehogamos las cebollas picaditas y los ajos tiernos cortados en trocitos. Cuando la cebolla esté transparente, damos vuelta y vuelta a los trozos de rape previamente salpimentados y pasados por un poquito de harina (lo de la harina lo podemos obviar), añadimos un chorrete de vino blanco y un poco de caldo de pescado (se puede usar de brick o disolviendo una pastilla de caldo de pescado en medio litro de agua). Espolvoreamos perejil picado y dejamos que todo dé un hervor hasta que el pescado esté hecho.
Lo podemos dejar hecho de víspera y calentar al día siguiente


martes, 3 de marzo de 2015

haz hueco

Es curioso, pero tenemos  el hábito de acumular objetos inútiles creyendo que un día, no sabemos cuándo, podremos necesitarlos.  Tenemos los trasteros llenos de  ropa, juguetes, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas que ya no usamos desde hace bastante tiempo.
Y del mismo modo, dentro de nosotros tenemos el hábito de guardar sentimientos y resentimientos, broncas, tristezas, miedos…
En realidad no es lo que guardamos, sino la actitud de guardar  lo que estanca nuestra vida, ya que cuando guardamos estamos considerando la posibilidad de falta y de carencia y con esa postura no seremos capaces de afrontar el futuro con confianza.

Limpiemos, por tanto,  los cajones, los armarios, nuestro cuarto, el garaje… y de igual modo, eliminemos lo que es inútil en nosotros y en nuestra vida para que la prosperidad y las cosas nuevas puedan llegar a ella, porque mientras estemos material o emocionalmente cargados de cosas viejas e inútiles, no encontraremos espacio para nuevas oportunidades.